La mayoría que todas las encuestas atribuyen a los candidatos Ollanta Humala y Keiko Fujimori, quienes ideológicamente son opuestos, se lo puede atribuir a la corriente renovadora que está soplando en todo el mundo como un viento de renovación, en los últimos tiempos: Son los candidatos más jóvenes; representan el cambio, el rechazo a los gobernantes tradicionales, insensibles a las necesidades de los más sufridos. Humala ha recibido un apoyo muy significativo de las regiones del sur, las más alejadas y por tanto descuidadas y olvidadas del gobierno central. Fujimori tiene la más alta votación en Lima, procedente especialmente de los sectores D y E, los de mayor pobreza.
¿Qué podemos esperar del futuro gobierno del Perú?
En el caso que sea Humala quien asuma la presidencia del Perú el 28 de Julio del 2011, esperamos que su nacionalismo fusionado con las diversas tendencias de la izquierda en la Alianza Gana Perú, adquiera un matiz moderado, como lo exige los tiempos del siglo XXI y lo demuestran Lula da Silva en Brasil o Susana Villarán en Lima; y no se cumplan los temores de generar un retroceso para el país, y se continúe en la ruta del progreso y desarrollo en beneficio de todos los peruanos.
Y si es Keiko Fujimori la elegida para regir el destino de los peruanos en el próximo quinquenio, que afiance los programas sociales (despolitizados, no manipulados) para beneficio realmente de los más necesitados, que su Alianza con Renovación Nacional no lleve a cometer los errores del pasado; que sus asesores no sólo sean eficientes técnicos sino de solvencia moral comprobada; y que no sea absorbida por la corrupción como vergonzosamente ocurrió en el gobierno de Alberto Fujimori.
Las cartas están echadas; para bien o para mal, comienza una nueva etapa en la historia del Perú.